Corres por un pasillo. El laboratorio está siendo atacado por unos alienígenas y tú sólo llevas una palanca. No es un buen arma. De pronto, giras una esquina y encuentras una escopeta. Pero un alienígena rompe una pared. Te lanzas hacia la escopeta. El alienígena te agarra y muerde con fuerza. ¡Te está destrozando! Recargas como puedes, apuntas y… ¡BANG! Le vuelas la cabeza de un tiro. Su sangre cubre las paredes. Y mientras el eco del disparo retumba en tus tímpanos disfrutas del momento de calma porque, esta vez, te sientes como un hér…
“Achievement Unlocked. Killed 3 aliens blasting their heads”
Vamos a quitarnos esto de encima bien rapidito: en ¡Dichosas Maquinitas!TM creemos que los videojuegos son una estupenda herramienta para contar historias. Algunas, hasta buenas (y ya que estamos confesándonos, también creemos que pueden ser un vehículo para crear arte). Por eso me repatea tanto el tema de los logros.
A nadie le gusta que en mitad de una interesante película al tipo de delante le suene el móvil. O que el del centro pida paso para ir al baño. Es como si de golpe y porrazo te recordasen que sí, estás en una sala y, cómo no, el mundo en el que te habías metido no existe. Hay una razón por la que las películas se ven a oscuras más allá de meterle mano a la chica de al lado, sea tu novia o no. Pero, lo que en un sitio nos molesta tanto lo aceptamos plenamente en los videojuegos.
Cada dos por tres nos aparece en la pantalla el mensajito de turno, nunca integrado en la estética ni el contenido del videojuego. Ese pitido en tu Xbox, ese cartel horrible que asoma en la ventana de tu Steam… son como el señor que te toca en el hombro justo cuando los dos protagonistas van a besarse.
Puede que los videojuegos sean el medio que permite una mayor identificación entre el espectador/usuario y la historia, ya que éste es una parte activa. No una cualquiera, ojo: controla al maldito protagonista. Una pequeña herramienta narrativa que ya querrían tener a su disposición los que se dedican a contar historias en otros medios audiovisuales… y nosotros nos empeñamos en romper esa ilusión. Porque los logros no sólo nos separan de la historia con cada aparición, sino que además, alteran la forma en la que jugamos al juego por el simple hecho de existir. Anda que no le habré hecho dar vueltas sin necesidad a Gordon Freeman intentando completar el logro “Buscador de Lambdas” cuando lo que tenía que hacer era preocuparme de salvar el mundo. ¿Me habría arriesgado a visitar esa esquina oscura de ahí si no fuese por el cartelito de marras? Por cierto, al final resulta que no había nada.
Eso es lo que más me molesta, que aunque le vea el lado negativo, soy el primero en picar. Será que nos toca la fibra sensible, o que activa el pequeño TOC que sufrimos muchos jugones, pero al menos conmigo funciona. Durante mucho tiempo pensaba que la clave era la comparación con tus compañeros. Al fin y al cabo, juegos sociales como Farmville basaban parte de su éxito en esto. Lo sé por la semana infernal en la que mi novia no paró de plantar y recoger calabazas porque su amiga Leire la había superado en puntos. Pero puntuaciones y logros son dos cosas ligeramente distintas y, al menos entre mis amigos, nos hemos dado cuenta de que jamás comparamos los logros entre nosotros. Al menos en nuestro caso, el logro se disfruta de manera privada.

Fuente: http://www.justsaypictures.com
Así que más que con el “naaaana-nanaaaana, soy mejor que túuuuuuu”, el fenómeno de los logros lo veo unido a otra cosa que venimos sufriendo de largo: el “40 horas de juego garantizadas”. Esa obsesión por rellenar los juegos de mini y micro juegos; con misiones secundarias y submisiones terciarias;con 25 modos de juego, 30 niveles de dificultad desbloqueables y un multijugador que va a hacer que estés jugando a este título toda tu vida. Hay una clara tendencia a querer meter más juego dentro del juego, como si en vez de en dvds ahora los títulos se comercializasen en Matrioskas. Y al final tenemos que mientras que Arkham está siendo asediada por el Joker y la vida de todo Gotham corre peligro, Batman lleva 45 minutos intentando alcanzar esa pista que ha dejado Enigma y que “como la he visto, ahora la tengo que coger”. Y el pobre Joker, esperando. Y que espere sentado, porque nosotros queremos más juego, y lo queremos a costa de la narrativa. Ya sea a través de elementos internos bastante mal justificados, que ya nos vale de misiones secundarias y andar recogiendo objetos por ahí, o elementos externos, como son los logros.
La solución, si es que hay algo que arreglar, tampoco pasa por darle la espalda a las mecánicas de los juegos. No, lo siento, pero las mecánicas no son malvadas. Ni tanto ni tan poco, señor, que si nos ponemos así al final terminamos con una peliculilla que de vez en cuando nos permite tomar parte activa pulsando algún botón. Muy bonita, eso sí (y hablo tanto de Heavy Rain como de Dragon’s Lair, que esto no es nuevo). Los juegos no son películas, son juegos, y es a través de sus características y sus herramientas como debemos contar las historias. Vamos, como hace Portal.
Y aquí es donde yo terminaba el artículo alzando el puño y demostrando mi deseo de que los juegos (y los jugadores también) fuesen cada vez más buscando ese equilibrio entre mecánicas de juego y narrativa, acercándose a lo que Portal consigue en sus dos entregas. Pero he tenido que darle al delete bien rápido, porque la actualidad me ha golpeado en todas las narices. Y es que hace poco que hemos conocido la noticia o rumor de que Microsoft planea dar premios por sus logros. La matrioska aumenta. Y no parece que sea algo que vaya a cambiar en breve, ya que, según la noticia “se trata de una demanda recurrente por parte de los miembros de la comunidad”. Parece que nos gusta que el toquecito en el hombro, el “por favor, voy al baño” y ese señor de la fila de delante que qué le costaba silenciar el móvil.
Yo, mientras llega esta nueva característica, voy a jugar al Portal, para disfrutar de su historia. A ver si me saco el logro de “Timidez patológica: desmonta las cámaras de seguridad de las paredes.”

Sigo sin entender qué problema hay con el Farmville :S
Te entiendo perfectamente. Tengo para el Ipad un juego que es como el puzzle bobble pero que en vez de bolas son bichos que dan algo de miedo, aunque tienen su punto entrañable. Y hace poco en una actualización añadieron lo de los achievements. Tu esperarías unas letras en un lateral, un sonidito o algo así. Pues no! Se para el juego, te pone “congratulations! You just achieved XXXXX, breaking…bblablabla”, le das y sigue. Es como si el señor del cine que se mea hiciera parar la película mientras está en el baño.
Totalmente de acuerdo en que un videojuego es una forma diferente y a veces incluso mejor de contar una historia.